Protocolos para no caer
Protocolos para no caer propone el equilibrio como trabajo colectivo en tiempos de colapso. No hay centro estable, hay coordinacion precaria entre presencias que se afectan mutuamente. La obra se construye como sistema vivo de respuesta, donde ritmo, dispersion y reposo producen una ecologia sensible antes que un espectaculo de control tecnico. Su inscripcion en Ordinals activa una dimension politica especifica: frente a infraestructuras que extraen y borran, la obra fija una huella material sin clausurar su sentido. En el centro de esta operacion aparece Lepecki: la performance mas intensa no instala objetos, instaura modos de existencia. Desde esa premisa, la pieza ensaya una necroestetica de afirmacion vital, no de melancolia. Danzar aqui es hacer wake work en clave algoritmica: habitar la estela, no negarla, y abrir una relacionalidad interespecie y transhistorica donde el cuerpo deja de ser recurso y vuelve a ser territorio.